Año tras año vemos en las pasarelas de Colombiamoda a Jóvenes Creadores divulgar lo que el arte de sus obras textiles expresan, pero ¿hasta qué punto es aceptado el ser de cada creador en sus trajes?

Juliana Estrada Isaza es una estudiante de diseño de modas en la institución universitaria Colegiatura Colombiana, plataforma que le dio el espacio para mostrar lo que siempre quiso decir, a través de su colección Riddance, una expresión que significa en el mundo del rock liberación; allí logra decir toda una historia tras una chica marginada por su imagen física frente a una imagen narco que se intentaba apoderar de la mente de las niñas, donde prima la exhibición de cuerpos y un prototipo de mujer con imagen sexual que le sirve al hombre; se preguntaba a diario a qué equipo debía pertenecer, si hacer parte del común de los neonarcos o hacer el papel de la inadaptada del colegio con playlist de rock, pero no solo debía asumir ese rol en la institución, sino que debía enfrentarse a una familia conservadora, rodeada de ingenieros y médicos, con la noticia que quería ser diseñadora de modas.

En su colección Riddance quiso expresar liberación sexual femenina, sin querer decir que todas deberíamos ir por el camino de la promiscuidad, es más una expresión de hacer cada quien lo que quiera con su cuerpo sin recibir un juzgamiento a cambio. Que cada mujer se apropie de su sexualidad. Sin embargo, Juliana tuvo bastantes inconvenientes intentando mostrar su colección sin que se viese con un tinte morbo, además se lo muestra a un público que aún tiene un pensamiento machista, que no debe hablar de temas eróticos para no ser señalada por lujuria. Uno de sus mayores problemas fue representar justo lo que quería decir y recibir un no como respuesta por miedo a mostrar una realidad.

Ella representa esa apropiación del cuerpo de la mujer en prendas de vestir en forma de órganos sexuales femeninos, vaginas. Donde une texturas toscas como el jean con texturas dóciles, delicadas y lisas; queriendo gritar igualdad a la diferencia. Curvas, tonalidades de rosados, trasparencias, movimiento y brillantina hicieron parte de sus trajes, pero no menos importante las botas puntudas de colores con flecos negros resaltantes presentando la abundancia de pelo corporal intentando ser suprimido por la mujer.

Esta colección fue presentada en julio 29 de 2015 junto a otros doce diseñadores de La Colegiatura Colombiana. Cuando se acercó la hora para que las modelos se pusieran sus trajes, fue justo cuanto les contó exactamente qué llevarían puesto, ese mismo miedo al rechazo no permitió que se contara antes.

Era el turno de Juliana para mostrarle al mundo lo que tanto reprimió. Riddance se alistó tras bambalinas a dar pasos en la pasarela. Y mientras mudaron una canción a la otra las modelos comenzaron a salir, una por una, donde se permitió admirar lo que cada pieza, cada mirada, cada peinado y cada mensaje reflejaron. Los ojos de todos los espectadores giraron en torno a una vida, a una historia, a montones de trajines.

Mientras cada pieza salía a la luz los comentarios fueron cada vez más y más, algunos no sabían que intentaba decir la diseñadora, otros les parecía vulgar lo que veían, mientras unos pensaban en arte, pero pocos lograron captar la problemática social-cultural que Juliana intentó capturar en sus vestiduras. ¿Será que aún en pleno siglo XXI conocer y apoderarse del cuerpo humano es considerado un tabú?, deja anonadado escuchar entre el público asistente a la pasarela Jóvenes Creadores, a alguien que dijo entre risas burlonas y apenadas “son vaginas”.

¿Será que todos habrán leído el mensaje de ellas? “ni por vos, ni por nadie…por mí.”